No por meditada es menos dolorosa...
Después de diecinueve primaveras, la del 2012 sera la primera que el Miércoles Santo no lo pase debajo de las trabajaderas de "MI" Cristo del Buen Fin. Ya no volveré a sentir los nervios en el estomago en esa hora de espera en la Plaza de San Antonio, ni me haré la ropa en el bloque de Luis, ni esperare nervioso el relevo en el Palacio Arzobispal para hacer la cuesta, ni me tomare una cerveza esperando el ultimo relevo en el Rafita, ni la copa de después en el Rodriguez, no al menos como costalero de esa bendita cuadrilla.
Esta decisión ha sido difícil, muy difícil, pero inevitable. No ha llegado por falta de fe, ni de cariño a mis amigos e incluso por falta de fuerzas, ha llegado por falta de motivación. Llevaba no menos de tres cuaresmas que cuando llegaba el día del ensayo me entraba la flojera y no me apetecía ir. Solo pensar en meterme en esa parihuela estrecha y pequeña cargada de kilos y hacer esos ensayos interminables, sabiendo que en realidad servían para poco, me daba una pereza que creo que ni yo ni esa cuadrilla nos merecíamos.
Además pienso que ha llegado el momento del cambio generacional en la cuadrilla, sobre todo en los "puestos" de mayor responsabilidad, hay que dejar paso a otra gente que seguro pondrá el mismo cariño y dedicación que he puesto yo en estos últimos veinte años.
Recuerdo como si fuera ayer ese año 93, como casi de rebote y de la mano de mi cuñado y sus primos llegue a esa bendita Casa Hermandad. Allí esta D. Javier Fal-Conde, que en paz descanse, para darme la oportunidad, con 17 años, de estrenarme en este maravilloso oficio del costal. Corriente de la tercera trabajadera, ahí fue donde me igualo. Aun retumba en mis riñones y en mi cabeza aquella primera chicota, en el azulejo de la Soledad en la calle Eslava, y esa primera marcha, Cristo del Amor, para dar la revira para ponernos delante del Señor, ¿se puede tener mejor estreno?. Después vinieron años buenos y otros menos buenos. Creo sinceramente que las críticas, en ocasiones despiadadas, a esta cuadrilla son del todo inmerecidas. Nunca hemos sido una cuadrilla técnicamente buena, pero hemos sido gente honrada que ha intentado hacer el trabajo lo mejor que sabe, puede y en muchas ocasiones, nos han dejado.
No es el momento ni el lugar para la critica, ¿se pueden hacer las cosas mejor? SIEMPRE se puede mejorar, yo desde mi humilde lugar en la cuadrilla y mi modesto entender he intentado aportar mi granito de arena para ello.
En estos momentos solo me quiero quedar con lo bueno y sin duda lo mejor ha sido poder conocer a tanta gente buena de verdad, he tenido la suerte de hacer verdaderos amigos en esta cuadrilla y solo por eso estoy orgullosisimo de haber pertenecido a ella. Ya siempre los tendré conmigo, aunque ya no este con ellos los Miércoles Santo.
No quiero terminar esta entrada sin acordarme de todos ellos.... aquellos primeros compañeros de viaje en la tercera trabajadera, Pepe Ramírez, Curro, Mariano, Javi Garrido, Paco Sánchez, Pepe Busto, Jose A. Rivero, Manolo Mijens... gente de otras trabajaderas, Paco de Triana, Jero, Pepe "remero", Tomas, Angel Velazquez, Javi "choqui", Juan Valle, José Mari "Gordo" Juli, Alejandro, Juanmi, los hermanos Diaz, David, Nico, Miguel Angel, Luisito Cardenas, Alejandro Lafont, Pepe Hartillo... pero sobre todo me acuerdo de "mi" gente, los que me acompañaron estos últimos años de sufrimiento y sobre todo disfrute en esa última trabajadera, Antonio Ortega, David Pardo y Manolito Caro... Evidentemente mi ultimo recuerdo y el más especial es para mis "Hermanos"... Antonio Garrido, Fermin, Albertito Cortes y Manolo Acosta... a todos ellos GRACIAS por haberme echo disfrutar y por haberme aguantado tantos años.
A toda mi cuadrilla de los "niñatos de San Antonio" GRACIAS y SUERTE, os buscare en alguna esquina el próximo Miércoles Santo.